Anne-Laure trabajó durante muchos años como comisaria de localizaciones, buscando espacios para rodajes y proyectos creativos. A través de este trabajo, desarrolló una gran sensibilidad por los lugares, con un instinto especial para la atmósfera, la luz y las historias que habitan en los espacios.
Atraída por las casas desde muy joven, su interés por la arquitectura y el interiorismo siempre ha estado guiado por los pequeños detalles que dan carácter y alma a un hogar. Tras enamorarse de Menorca, decidió convertir la isla en su hogar.
Hoy, Anne-Laure comparte esta conexión con otras personas, acompañándolas en la búsqueda de casas que se sientan auténticas, atemporales y profundamente arraigadas a su entorno, lugares donde la vida puede desarrollarse de forma natural.

